Autopromoción y burocracia
Después de terminar de ver los temas de financiación repasaremos las capacidades que necesitamos para enfrentarnos a la obra y la burocracia que lleva a anexa.
Una vez tenemos claro que podemos construir la casa de nuestros sueños, o al menos una aproximación, y donde llega el momento de armarnos de las cualidades que vamos a precisar:
* Unión. Porque ya he comentado que para las dificultades que se avecinan ambos miembros de la pareja deben estar unidos. Siempre que no se trate de una aventura en solitario, pero por vivir en solitario en ese momento, la unión es vital, ya que de lo contrario puede dar al traste con el proyecto y más.
* CabezonerÃa. Sobre todo estar dispuesto a decir NO. Ya que a lo largo del proceso surgirán mil y una ocasión en las que existirá la posibilidad de variar algo, y generalmente encareciéndolo. En algunos casos esta “posibilidad” es, en realidad, obligación, por la necesidad de solventar algún problema técnico, en otros son meras mejoras que se nos ocurren a los propietarios, al constructor o a los técnicos. En muchos de los casos, tanto de una como de otra variedad, se trata de simples olvidos en el proyecto, del arquitecto, respecto a cosas que se han comentado en su dÃa.
También es interesante, si se dispone de margen suficiente, preparar y presupuestar alguna parte del proyecto, dejando claro al constructor que esa parte queda, en todo caso, “en el aire” pendiente de poder llegar a ella por viabilidad económica. En nuestro caso conseguimos que el proyecto no se encareciera más de un cinco por cien del presupuesto original con esta técnica. Y eso que nos concedimos algunos “caprichos” que no se incluyeron en el presupuesto original.
* Paciencia: Tanto en los inicios como en la terminación de la obra. Lo más desesperante, cansino, exasperante y desesperante es el trato con la administración. No digo que en todos los casos sean asà pero en la experiencia que yo tengo, tanto de hace veinticinco años con la construcción de la casa de mis padres, como en la mÃa, tanto propia como comentarios de amigos no hay nada mas nulo, chulesco, caradura, pella, y una largo etcétera de epÃtetos semejantes que se le podÃan aplicar, que un funcionario de urbanismo cualquiera. No digo que todos lo sean, pues las generalizaciones siempre insultan a alguien, pero sà que mi experiencia y al de conocidos mÃos en los trámites de la administración no conozco dos casos en que los funcionarios o técnicos de urbanismo se hayan comportado con diligencia, ni siquiera con cortesÃa, con los administrados.


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