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Comercio especializado




Seguimos con la serie sobre dónde comprar y donde no herramientas y materiales para nuestros proyectos de bricolaje.

Mi primera opción, como ya he comentado en algunos casos, es el comercio especializado, aunque sin descartar, a priori, ninguna opción, por lo que suelo recurrir a internet o visitas previas a otro tipo de comercio para tomar referencias de precios, antes de acudir a aquel lugar donde preveo la compra.

Entre los lugares interesantes para adquirir, materiales y herramientas, cabe incluir ferreterías, en especial las instaladas en polígonos industriales, almacenes de maderas, carpinterías, suministradores de material eléctrico, tiendas de pinturas, almacenes de material de construcción, e incluso derribos pueden ser una buena opción para adquirir los diversos materiales, según el tipo de proyecto que queramos llevar a cabo. No son la panacea y hay que pedir el precio siempre antes de comprar. Yo siempre suelo buscar por internet y mirar en las grandes superficies antes de acudir al comercio especializado, si se lo que quiero, ya que así una vez me dicen el precio ya tengo claro si merece o no la pena. En general sí, pero, en ocasiones, hay sorpresas.

Otro tipo de comercio como las ferreterías de barrio, tiendas de electrónica y electricidad, droguerías e incluso casas de material de bellas artes han sido lugares donde he adquirido materiales o productos para los diversos montajes.

Como ejemplos os voy a contar solo dos historias de estos últimos, pero que merecen ser contadas.



La primera es la de una ferretería que hay en el barrio donde vivía antes (creo que sigue estando, aunque hace tres años que no voy por allí) y que en realidad, en el mismo lugar, son dos ferreterías completamente opuestas:

Cuando estaba el dueño se podía comparar, y con ventajas, con la mejor ferretería industrial que uno pudiera pensar, salvo por la ausencia de estanterías y espacio para mirar. Bastaba con pedirle lo que querías… o simplemente decirle que querías hacer, y él era capaz de encontrar la pieza, tornillo, taco o herramienta más adecuado para cumplir nuestro objetivo. Pero cuando él no está, y atiende su mujer, no puedes esperar más que los productos habituales en cualquier ferretería domestica, ya que el resto es incapaz de encontrarlo, por muy detallado que se le diga, y en todo caso, incluso la más vulgar de las piezas te sale bastante más cara que si te la vende el marido, a menos que tenga el precio indicado por escrito sobre la propia pieza… y eso siempre que se trate de una piezas única, ya que si es un conjunto… puede que no se mantenga el precio como total.

La segunda historia tiene que ver con el proyecto de colgar los cuadros tipo exposición. Como ya comenté buscamos y buscamos. Al final haciendo números para pedir todo el material a una tienda que vendía por Internet un conocido nos dio la solución: una tienda de material de bellas artes. Después de hacer la primera compra, una vez los instalamos y colgamos comente el caso con mi madre, que había estudiado en San Carlos (antiguo nombre de la actual Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia) sito a unas manzanas de dicha tienda. Lo curio después de tanto buscar es que ella compraba allí los materiales cuando estudiaba en San Carlos


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