Mi primera experiencia con Linux.
Después de mucho pensar, al final, me decidí a instalar linux en el ordenador que he compuesto con las piezas sobrantes de dos o tres equipos: algunos discos antiguos, la placa de Pentium VI del ordenador viejo de mi sobrino, una caja que compre para un viejo Pentium II, hace una año, más que nada porque era más barata que una fuente de alimentación suelta.
Y una grabadora de DVD de dos años (sin usar) procedente de una de las ultimas devoluciones de un cliente, poco antes de cerrar la empresa, simplemente porque LG no le parecía bastante “de marca” ya que él la quería HP… él si era… bueno mejor dejémoslo.
También es cierto que uno de los motivos que me hicieron decantarme por Linux fue el resultado de tratar de arrancar el Windows que tenía instalado en ese disco, con la otra placa base:
La verdad es que después de mi antigua experiencia con la instalación de Minix en la facultad, una de las pocas cosas que te hacen aceptar Windows… aunque luego reneguemos de él. Pero instalar Ubuntu ha sido una delicia: pones el CD arranca desde él, le dices como y cuanto formatear (pues no quería que se me tomara 20 gigas de uno de los discos como intercambio) y donde montar los discos y arrancas… casi podría decirse que hacen falta menos conocimientos que para Windows. Ya que con un solo disco él lo hace todo en automático… Y no hacen falta claves y códigos de registro.


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