Problemas para el bricolaje en verano.
Llego el verano y el tiempo de vacaciones.
Ese momento en el que vamos a realizar aquellas labores de bricolaje que, por precisar de una mayor dedicación, hemos dejado para estas fechas…
Pero también es el momento en que, en gran parte de los casos, no vamos a poder realizarlas.
Varios son los problemas con los que sistemáticamente me encuentro cara a realizar aquellas cosas que he previsto para las vacaciones.
La necesidad de estar en casa para ello. Pues también este tiempo es el que dedicamos a viajar y disfrutar de otras cosas, que durante el año no podemos, es uno de ellos. O al menos lo ha sido hasta este año.
Metidos este año en la incertidumbre de una crisis económica sin precedentes[1] en España, nos unimos a aquellos que prevén guardar recursos por si las cosas se torcieran demasiado. Así que no creo que salgamos demasiado.
En todo caso otro problema más habitual también se suma a los problemas para realizar bricolaje en verano, al menos en las latitudes mediterráneas: el calor.
Cierto es que no es posible hacer bricolaje, al menso algunas cosas, con inclemencias de invierno, como lluvia, viento o frio. Pero tampoco es fácil cuando las inclemencias son las contrarias: sol y calor intenso. Cierto que no lo hacen imposible, como los primeros, pero si muy difícil.
Aun así una sombrilla, agua y la propia sombra que nos dan los edificios, a determinadas horas, si lo podemos aprovechar, nos permiten, poco a poco ir haciendo cosas.
Pero si problemático son algunas cosas con el calor, el uso de medidas de seguridad puede ser sofocante. Ponerse a lijar pintura o cortar con la amoladora o con la sierra con cuarenta grados hace que nos planteemos dejar apartados la mascarilla, los guantes y la gorra, pero no es una actuación adecuada.
Pero si malo es el clima adverso, sea cual sea el extremo que lo haga, peor es la situación de necesitar algo y llegar a la puerta de nuestra ferretería o almacén de confianza para encontrárselo cerrado, sea porque vamos por la tarde y hace jornada intensiva, sea porque ha cerrado por vacaciones o peor… definitivamente.
Lo primero puede ser habitual, lo segundo, naturalmente es producto de la crisis, que tanto está golpeando en la construcción y que fácilmente puede afectara a muchos almacenes tan relacionados con la construcción, obras y afines, como con nuestras labores de bricolaje, sea en el jardín o en la casa.
[1] No digo lo de sin precedentes porque sea peor que otras anteriores. No soy economista para juzgarlo. Pero si es cierto que es la primera vez en la historia de España que se afronta una crisis económica sin una moneda propia, pues el euro es compartido, y por tanto sin poder variar tipos, devaluar o tomar cualquier medida en política monetaria.

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